Cuida tu microbiota y ella cuidará de ti

Desde hace algunas décadas sabemos que la microbiota no es nuestro enemigo, al contrario, son microorganismos que nos cuidan, protegen y ahora además, sabemos que incluso pueden mejorar nuestra salud. La dieta, una vida saludable y recurrir de vez en cuando a probióticos puede ser una ayuda para conseguirlo.

Nuestro hogar bacteriano

El intestino grueso es el hogar de billones de bacterias. De hecho en nuestro organismo tenemos diez veces más microorganismos que células propias. Esta inmensa población microbiana se llama microbiota y cada día descubrimos cosas nuevas y beneficiosas para nuestro bienestar.

Por esa razón, cuidar ese hogar es básico para disfrutar de una microbiota saludable y protectora, que nos ayuden en las funciones fisiológicas del tubo digestivo: digestión, absorción de nutrientes y neutralización de residuos tóxicos.

Bacterias lácticas, nuestras amigas

Tenemos entre 500 y 1.000 especies distintas de microorganismos formando parte de nuestra microbiota, y aunque cada vez hay más estudios, muchos de ellos se centran en las especies que forman parte del género Lactobacillus, las famosas bacterias lácticas. De este género destacan especialmente especies como:

  • Lactobacillus acidophilus que ha mostrado tener capacidad de regulación intestinal (laxante o astringente) y mejorar los síntomas del síndrome del intestino irritable.
  • Lactobacillus reuteri que entre otras funciones mejora la fisiología intestinal y estimula el sistema inmune.
  • Lactobacillus rhamnosus que tiene un efecto antiinflamatorio intestinal.

Las bacterias lácticas se han utilizado durante milenios para elaborar alimentos fermentados como el yogur, en el que encontramos el Lactobacillus acidophilus. Pero también podemos recurrir a los famosos suplementos de probióticos que las contienen y pueden favorecer el reequilibrio de nuestra propia microbiota intestinal.

Como alimentar nuestra microbiota

Aquí debemos llamar la atención sobre la dieta bacteriana, es decir que pueden nutrir a una bacteria. La verdad es que en el mundo bacteriano hay microorganismos que se lo pueden “comer” casi todo, hasta el plástico. Pero a nosotros no nos interesan microorganismos tan “especiales”. Nos interesan aquellos que llamamos bacterias fermentativas, que son las que están mostrando que cuidan nuestra salud. Dentro del grupo de las bacterias fermentativas encontramos las bacterias lácticas a las que pertenece el género Lactobacillus.

Podemos alimentar a estas bacterias fermentativas, tomando más fibras solubles en nuestra dieta. Estas fibras también las conocemos como prebióticas, entre las que destacan los:

  • Betaglucanos de la avena.
  • Chitosán de las setas y los caparazones de los crustáceos.
  • Glucomanana, del glucomanano.
  • Fructooligosacariodos de las alcachofas y la achicoria.
  • Galactooligosacaridos de las legumbres.
  • Pectinas, que encontramos en muchas frutas como la manzana, ciruelas, papayas, etc.

Estas fibras las podemos tomar como parte de los alimentos de nuestra dieta, pero también hay suplementos dietéticos que las contienen y que pueden ayudar a enriquecer nuestra alimentación.

Los simbióticos son suplementos que ayudan a nuestra microbiota y que combinan probióticos y fibras solubles como los fructooligosacaridos..

.

Aliadas de nuestra salud

Podríamos comparar la relación que la microbiota tiene con nosotros, a la relación que nosotros tenemos con nuestro planeta. Para estos millones de bacterias, nosotros somos su planeta y cuidando nuestra salud, ellas cuidan su hábitat. Entre las cosas sorprendentes que hacen estos microorganismos por nosotros, tenemos:

  • Prevenir la colonización por otros microorganismos patógenos.
  • Ayudar a digerir los alimentos.
  • Producir vitaminas B y K que el organismo humano no es capaz de sintetizar.
  • Estimular al sistema inmune.

¿Te ha parecido útil esta información? Si quieres recibir más suscríbete a nuestra newsletter.